Paso a paso
1. Evalúe su capacidad económica: Antes de comprar una vivienda es importante realizar un análisis para saber qué tanto se puede endeudar, es decir, determinar su capacidad de endeudamiento y establecer qué tipo de crédito y en qué plazos puede fijar su hipoteca.
2. Recuerde que son dos etapas de pago: el primero, la cuota inicial que es un desembolso cercano al 30% de valor total del inmueble y la segunda parte es el 70% restante. Por esto debe calcular la fecha de entrega de la propiedad para que tenga el tiempo necesario para reunir ese primer pago.
3. Evalúe qué producto le conviene más: un crédito hipotecario o un Leasing Habitacional, por ejemplo.
FP le recomienda leer “Cuáles son las alternativas para un crédito hipotecario”.
4. Revise las tasas de interés: Es muy importante que antes de firmar un crédito tenga en cuenta las tasas de interés que ofrece cada una de las entidades, para que usted pueda tener un ahorro con la disminución de las mismas. Recuerde que existen 2 tipos de tasas fija o variable (UVR), revise cuál le conviene más.
Conozca aquí en cuánto están las tasas
5. Haga cálculos de la duración de su crédito: No olvide que a mayor tiempo más intereses. Y aunque tener un crédito que dure menos meses puede implicarle un pago de unas cuotas más costosas, muy seguramente el esfuerzo valdrá la pena porque al final verá un ahorro.
6. Considere gastos adicionales: Cuando usted realiza trámites de compra de vivienda, existen unos gastos adicionales que muy seguramente usted deberá asumir. Por ejemplo, trámites de escrituración, notaría o algunas adecuaciones (para esto puede leer “cuánto puede costarle remodelar su casa”)
7. Establezca el uso que dará a su propiedad: es muy importante que considere si va a ser su hogar o si va a ser una inversión. Si compra para arrendar, la ganancia que le tendrá será resultado del pago de ese arriendo, menos los impuestos y gastos de mantenimiento.
Pero si por el contrario piensa vivir en ella, debe pensar en que es una inversión de vida.
8. Considere la ubicación: esto, no sólo por cuestiones de movilidad y los accesos que puede tener, sino también porque una casa gana en valor si está ubicada en un área que tiene mucha demanda, con buenas vías o si está cerca a lugar importantes de la ciudad o en lugares en desarrollo.